La presión arterial alta, también conocida como hipertensión, es una condición médica común que afecta a muchas personas en todo el mundo. En este artículo, exploraremos las causas, los síntomas y el tratamiento de la hipertensión.

La presión arterial se refiere a la fuerza ejercida por la sangre contra las paredes de las arterias a medida que el corazón bombea sangre. Se mide en dos valores: la presión sistólica (la presión cuando el corazón se contrae) y la presión diastólica (la presión cuando el corazón está en reposo entre latidos). La presión arterial normal se considera alrededor de 120/80 mmHg.

La hipertensión se define como una presión arterial persistente y elevada. Se clasifica en dos categorías: hipertensión primaria (también conocida como hipertensión esencial) y hipertensión secundaria. La hipertensión primaria se refiere a la presión arterial alta sin una causa subyacente identificable, mientras que la hipertensión secundaria es causada por otras condiciones médicas, como enfermedades renales o endocrinas.

Causas de la hipertensión:

  1. Factores genéticos y hereditarios.
  2. Estilo de vida poco saludable, como una dieta alta en sodio, bajo consumo de frutas y verduras, falta de actividad física y consumo excesivo de alcohol.
  3. Sobrepeso u obesidad.
  4. Estrés crónico.
  5. Enfermedades subyacentes, como enfermedad renal, trastornos hormonales y apnea del sueño.

Síntomas de la hipertensión: La hipertensión a menudo se conoce como “el asesino silencioso” porque generalmente no presenta síntomas evidentes. Muchas personas pueden tener presión arterial alta durante años sin saberlo. Sin embargo, algunos posibles síntomas y señales de advertencia incluyen:

  1. Dolor de cabeza persistente.
  2. Mareos.
  3. Problemas de visión.
  4. Falta de aliento.
  5. Dolor en el pecho.
  6. Sangrado nasal.

Es importante tener en cuenta que estos síntomas también pueden estar asociados con otras afecciones médicas, por lo que es fundamental consultar a un médico para obtener un diagnóstico adecuado.