La dieta mediterránea es mucho más que una simple forma de alimentarse: es un estilo de vida saludable basado en los patrones de alimentación tradicionales de los países mediterráneos, como Grecia, Italia y España. Numerosos estudios han demostrado que seguir este tipo de alimentación puede tener beneficios significativos para la salud y el bienestar general. Veamos en qué consiste y cuáles son sus principales beneficios.

Principios de la dieta mediterránea

La dieta mediterránea se caracteriza por una abundancia de alimentos frescos y naturales, principalmente de origen vegetal, junto con un consumo moderado de pescado, aves, lácteos y huevos, y un bajo consumo de carnes rojas y alimentos procesados. A continuación, se presentan los principios clave de esta dieta:

  1. Abundancia de frutas y verduras: La dieta mediterránea se basa en una amplia variedad de frutas y verduras frescas, que proporcionan vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes beneficiosos para la salud.
  2. Consumo de grasas saludables: Las grasas saludables, como el aceite de oliva virgen extra, los frutos secos y las semillas, son componentes esenciales de esta dieta. Estas grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas ayudan a reducir el colesterol LDL (malo) y protegen el corazón.
  3. Ingesta moderada de pescado y aves: La dieta mediterránea incluye una ingesta regular de pescado, especialmente pescado graso rico en ácidos grasos omega-3, como el salmón, las sardinas y el atún. También se consume carne de ave en cantidades moderadas.
  4. Consumo limitado de carnes rojas: Las carnes rojas se consumen en menor medida en comparación con otras dietas occidentales. Se prefieren las opciones magras y se recomienda limitar la ingesta de embutidos y carnes procesadas.
  5. Uso moderado de lácteos y huevos: Los lácteos se consumen con moderación, optando por opciones bajas en grasa, como yogur y queso. Los huevos también se incluyen en la dieta mediterránea, pero se recomienda un consumo moderado.